El lenguaje universal

Subí al tren desganada; otro día de la semana, una nueva repetición de la rutina. Viré hacia la derecha del vagón y encontré un asiento vacío. Me senté pesada, rendida, acurrucándome en mi propio abrigo, que me impedía deshacerme de las últimas vetas de  modorra matutina. Saqué mi teléfono del bolsillo e inmediatamente me conecté a él, en un gesto casi automático. En esos días se me había dado por escuchar un programa de radio en el que había una columna de un escritor, en la que contaba algunos los mejores cuentos que había oído; era la única persona que había logrado hacerme reír y llorar con un mismo relato, incluso una misma oración.

Acomodé los auriculares en mis oídos e instintivamente miré hacia adelante. Me encontré con un muchacho de mi edad, quizás un par de años más, o incluso algunos menos, pero en la curiosa situación de estar haciendo exactamente lo mismo que yo. Excesivamente abrigado en esa engañosa mañana de otoño, que había amenazado con un frío feroz  pero resultó echarse atrás con los primeros rayos del sol,  se acurrucaba en su bufanda azul y escuchaba atentamente algo de su teléfono, con la mirada perdida al frente. Nos mirábamos, pero no nos veíamos; éramos simplemente el objeto sobre el cual habíamos escogido posicionar nuestra vista mientras aguzábamos el oído, para escuchar por encima del ruido del tren sobre las vías.

Debería haberme incomodado esa situación, pero no lo hizo. Deberíamos haber corrido nuestras miradas hacia cualquier otro objeto en el instante en el que se cruzaron, pero tampoco atinamos a hacerlo. Éramos dos desconocidos frente a frente, sosteniéndose la mirada, pero atravesándose con ella. Nuestros ojos no veían, nuestro tacto no sentía, nuestra boca no degustaba; éramos dos personas con los sentidos completamente bloqueados, a excepción del oído, a un metro de distancia y sumidos en dos historias completamente diferentes, separados por un abismo de vivencias.

De pronto lo que estaba escuchando me arranco una sonrisa. Una sonrisa fugitiva, furtiva, sincera y espontánea, de esas que se te escapan sin siquiera notarlo. Y me percaté inmediatamente que el muchacho, sin siquiera notar mi presencia, ni la del resto de los submundos que ocupaban aquel raído vagón, sumido en sus propias escuchas, a su vez rió. Rió silencioso, divertido, con un poco de nostalgia, casi sin quererlo, rendido ante la imposibilidad de controlarlo. Y repentinamente notó que yo también lo hacía. Que me reía de lo mío, de unas voces lejanas que retumbaban en mi cabeza a la vez que otras totalmente distintas lo hacían en la suya. Y como veníamos haciéndolo desde el comienzo de mi viaje, nos miramos; pero esta vez nos vimos.

Miré su sonrisa tímida y desalineada que buscaba desesperada pasar inadvertida, agrietada por el frío, de dientes levemente torcidos y desgastada, pero aún así con una presencia deslumbrante y el poder de enternecer el corazón más duro. Me sonrió y supuse que fue al comprender que estábamos tan cerca, en una misma situación y a pocos metros de distancia, pero a la vez tan lejos, bajo diversas circunstancias. Suspiré y volví a sonreír ante el hecho de que entre tanta gente, hayamos quedado en el mismo tren, casi en los mismos asientos, coincidiendo en nuestro andar, en nuestro actuar, quien sabe si también en nuestro escuchar.

Pensé en cómo dos almas completamente desconocidas, eternamente alejadas por las vetas del tiempo, sentadas frente a frente pero con una inmensidad de diferencias en un vagón viejo, sucio y descolorido, atravesaban la zona sur de la provincia de Buenos Aires rumbo a la caótica ciudad. Y traté de entender cómo era posible que cada una, escuchando distintas voces, distintas historias, distintas radios y entre tantas adversidades, sin embargo en la risa, pudieran entenderse y coincidir. Porque de eso se trata la risa, de eso se trata el lenguaje universal: de superar las adversidades; y coincidir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s